El quinto Beatle: Crítica a 'Vivir es fácil con los ojos cerrados'

"Hay canciones que te salvan la vida", dice Antonio, el protagonista de 'Vivir es fácil con los ojos cerrados', tras unas cuantas copas de más. Razón no le falta, desde luego, y esta película nos ayuda a recordarlo.
Gran triunfadora de los Premios Goya 2014, llevándose incluso el galardón a Mejor Película, este filme me daba curiosidad sobre todo por la temática beatle que contiene, pero por otro lado no estaba convencida del todo ya que me sentí muy decepcionada con la poca participación de la gran película 'Las brujas de Zugarramurdi', de Álex de la Iglesia, en los Goya, que, a mí parecer, merecía muchas más nominaciones de las que ya tenía; pero, como no podía ser de otra manera, salí encantada y emocionada del cine.
David Trueba nos lleva a una España de los años sesenta, aunque (tristemente) con mucho parecido a la actual. Nos hace formar parte de la aventura en el sur de tres personajes como poco entrañables y carismáticos: Antonio, el profe que enseña inglés a sus alumnos a través de The Beatles; Belén, la joven que quiere tomar las riendas de su propia vida; y Juanjo, el adolescente que huye de la dictadura de su padre. Juntos se encaminan a Almería con propósitos diferentes pero creando un bonito vínculo entre ellos y logrando por fin encontrarse a sí mismos.
En resumen, podemos decir que esta película nos cuenta una historia pequeña de gente pequeña, pero a la vez muy grande. Gracias a la búsqueda de John Lennon en su rodaje en Almería, los jóvenes protagonistas logran encontrar su propio camino, y el profesor manchego consigue cumplir su sueño de poder hablar con su ídolo y mostrarle sus cuadernos con las letras de las canciones que él compuso. Es una aventura simple pero que llega a los corazones y nos reconcilia con ese cine sencillo, que no necesita enormes producciones ni efectos sobrenaturales, sino una buena idea y un guion redondo.
Es importante destacar la gran labor de los actores. Javier Cámara, merecidísimo ganador del Goya a Mejor Actor este año, vuelve a demostrar su capacidad interpretativa, haciendo suyo a un personaje cuya historia es real. Y maravillosa también la actuación de Natalia de Molina en el papel de la malagueña Belén, quien forma parte importante del camino de Antonio hacia Lennon.


Por otro lado, no puedo dejar de resaltar una parte de la película que me tocó la fibra personalmente, y creo que a muchos otros espectadores también, y es la referencia constante a los Beatles y, por supuesto, a John Lennon. Sed sinceros, ¿Qué beatlemaníaco no habría dado casi cualquier cosa por ponerse en el lugar del personaje de Cámara? Yo ya sentí una embriagadora emoción al ver las imágenes de archivo de John con 25 añitos, y poder oír su voz cantando 'Strawberry fields forever'; es increíble lo que los recuerdos de alguien a quien jamás has conocido (ni conocerás) en tu vida pueden causarte. Para Antonio, para mí, y para muchos otros, The Beatles son más que una banda y John Lennon es más que un músico; fue, es y será una fuente de inspiración, un ejemplo y modelo de vida. Esta película (y esta historia real) nos ayuda a entender cómo una persona tan lejana y ajena a uno puede cambiarle la vida y hacerle sentir miles de sensaciones con su obra. Antonio dice que hay canciones que te salvan la vida porque te hacen darte cuenta de que alguien sintió alguna vez lo que tú estás sintiendo en ese preciso momento, y yo digo que los Beatles tienen una canción para cada momento, y que siempre te van a hacer sentir algo con sus melodías.
Sólo puedo agradecer humildemente a David Trueba por hold our hands y llevarnos por esta ruta por los campos de fresas almerienses, y por traernos un poquito de Lennon, que siempre hace falta. Y por supuesto, a Antonio, el verdadero, el "quinto beatle", que inspiró a John para incluir las letras de las canciones en los discos y a David para rodar este maravilloso largometraje.